Océanos de tiempo
Uno escribe siempre su propia vida, sólo que por pudor la escribe en jeroglífico
martes 17 de enero de 2012
Segunda adolescencia
lunes 19 de diciembre de 2011
Buscando la luz
jueves 17 de noviembre de 2011
Hoy estoy harto
Estoy
hasta los mismísimos de que todo el mundo te diga que ahora
mismo lo único que se puede hacer es esperar a ver qué pasa (no se qué
es lo que tiene que pasar: un tren, un avión???).
Estoy harto de alguna gente medio autista que parece no se darse cuenta de la mitad de las cosas.
Y sobre todo estoy hasta los h.... del puñetero invierno y de que parezcan las mil y solo sean las 7 de la tarde.
viernes 23 de septiembre de 2011
Septiembre, otra vez...
sábado 6 de agosto de 2011
lunes 25 de julio de 2011
Amy
Siempre he pensado que para hacer Soul de verdad tienes que estar realmente jodido y Amy lo estaba. Su destino era un tópico que todo el mundo conocía desde hace mucho tiempo, solo faltaba una fecha maldita que poner tras el guion de una lapida comprada de antemano. No había rehabilitación posible, la Amy que conocíamos era la única que había, drogata, borracha, adicta y sobre todo atormentada, no existía otra, no hubiese podido hacer sus canciones. Siento pena porque ya nunca podremos volver a escucharla pero a la vez también siento alivio por saber que ha descansado al fin.
Hasta la vista Amy...
jueves 16 de junio de 2011
De otro tiempo
Del 20 al 22 de Mayo del año 2008, Ueli Steak arriesgó su vida en un ascenso relámpago de más de 3000 metros en el Annapurna, para intentar en vano salvar otra vida, la de Iñaki Ochoa de Olza, un hombre al que admiraba y eso que apenas siquiera había llegado a conocer en persona unos días antes. Cuentan que Iñaki, que yacía ya casi inconsciente victima de un edema cerebral en su tienda de campaña del campo 4 a 7400 metros de altura, nada más verle, acertó a sonreír al reconocer el rostro de uno de sus más grandes ídolos en el mundo del himalayismo.
Pocos días antes, el 17 de Mayo, Michael Dunlop ganaba la carrera de motos más famosa de Irlanda, la North West 200, en el mismo circuito urbano donde hacía solo dos días acababa de morir su padre, victima de un desgraciado accidente. Ni uno solo de los pilotos que tomaron la salida en aquella prueba aflojaron el ritmo ni por un instante para dejar ganar a su hijo, ya que todos querían dedicar el triunfo al gran Robert Dunlop una de las mayores leyendas del motociclismo irlandés.
Son solo dos pequeñas muestras de la admiración o el respeto profundo que se profesan unos hombres que se rigen por la pureza de unos valores difíciles ya de encontrar (y entender) en el mundo en el que vivimos y más aun en el del deporte, donde el dinero, la gloria y el espectáculo han terminado por pervertir los ideales que llevaron a su nacimiento.
Más allá del triste espectáculo que han dado Juanito Oairzabal y Edurne Pasaban o el circo en que se ha convertido el campeonato del mundo de motociclismo en los últimos tiempos, existe otro mundo lleno de honestidad y dignidad, que conecta con lo básico, natural e instintivo que hay en el reto de enfrentarse al desafío de superarse a si mismo como único objetivo, de hacer las cosas porque verdaderamente se quiere hacer y porque se elige hacerlas desde la libertad más absoluta que da el simple imperativo interior que todo hombre lleva consigo y que tristemente se ha ido olvidando en favor de los intereses externos.
Dicen que el futbol inglés se ha profesionalizado, que sus jugadores ya no se van de pintas tras los partidos sino que ahora se van a dormir temprano y siguen estrictas dietas, lo que les ha llevado a ganar títulos a nivel europeo y mundial, pero quizás lo que ni ellos mismos sepan es que han pagado el precio más alto como tributo, el de perder su espíritu por el camino.
Hablan de romanticismo, de anacronismos y contrasentidos ridículos, de oposición al progreso y la evolución lógica (¿?) de los tiempos para justificarse, pero qué quieren que les diga, yo me quedo en esa pequeña parte que queda de otro tiempo, con esas islas en medio del mar donde a las cosas les sigo encontrando más sentido, más valor y mucho más sentimiento.